Categoría: Hoy pensé…


Convertirse en un cliché

Cuando menos lo esperas te das cuenta que solo sos una copia de una copia de una copia de la manipulación de alguien.

Una razón para satisfacer las necesidades de un tercero todo egoísta. Todo infausto.

Y uno al final siempre termina por sentirse un estúpido.

Y nada más.

Costumbre

Costumbre del vacío de estar solo. Costumbre de conocerse solo. Costumbre del desamor, la decepción, el fracaso, el rechazo, el dolor.

Costumbre es el llanto, que brota desde el pecho y filtra por los ojos. Costumbre de enterrar sentimientos que nadie dejó vivir.

Aveces resulta necesario llorar. Es costumbre la tristeza.

Los recuerdos se vuelven ecos, y la felicidad algo mítico. El amor…un agujero en el pecho.

Aprender a vivir en soledad.

Somos víctimas del tiempo. Ese mismo tiempo que nos ayuda a olvidar, y nos deja en el olvido.

Me he acostumbrado también a perderlo.

Somos víctimas de la esperanza y de las ilusiones.

Costumbre de la ausencia de terceros.

Costumbre de estar solo con uno mismo.

No me conoces

No me conoces si crees que me enamoro cada vez que una sonrisa de dulce caballero se aproxima a resplandecer mi corazón.

No me conoces si crees que te creo cuando me decis todo eso que ya repetiste en otros oídos tantas otras veces.

No me conoces si confundís mis celos con caprichos o pura ironía.

No me conoces si esperas todo de mi.

No me conoces, si pensas que para mi, todos son iguales.

No sabes nada de mis lagrimas.

No entendes nada de mis penas.

No tenés idea de cuánto duelen algunas simples palabras.

No me conocés si pensas que puedo esperar.

….que puedo esperarte…

No me conoces si crees que en lugar de corazón tengo una piedra. En lugar de amor, odio.

No me conocés si pensás que no me duele, darme cuenta que no sabés quién soy en verdad.

Al final, soy yo la que no te conocía si pensaba que vos me conocías.

 

 

Frágil

En la coraza del vacío me encuentro, frágil como no imaginarías.

Injusticia de sentimientos arrasados, frustrados, abortados.

Calumnias del olvido

costumbres del martirio.

Y vos, declarandome demonio de tus sospechas,

solapada en la oscuridad de tus quejas.

Si pudieses verme más allá, donde ni mis ojos llegan

descubrirías mis verdades, y las lagrimas que tus palabras insensatas me dejan.

Tan blanda como el agua, tan triste, casi mustia.

tan tierna que se asusta

si una palabra desconsiderada roza su endeble corazón.

Un año.

Inconscientemente mi corazón lo sabía.

Me miro atrás en el tiempo y solo observo un camino de soledad y amor desangrado. Un desierto plagado de tristezas e ilusiones muertas.

Septiembre te dió mi amor. Y septiembre te lo quita.

Ese amor que tan bien rechazaste. Ese amor que se quedó así de chiquitito.

Así de atrofiado en las manos.

Así de lamentable en mis lágrimas.

Y no es que te haya esperado, no te esperé.

Pero una actitud fuera de mi propia decisión era extraña en mi.

Mi corazón se tomó la atribución de amarte y de alejarse cuando lo quiso.

Corazón atrevido que nunca consulta mi opinión.

Corazón austero que colecciona cicatrices como trofeos donde su unico valor, es saber a qué se enfrenta cuando no teme, y ama.

Un año de ilusiones. De verlas morir. Sacrificarse. Agonizar. Y renacer con un único y postrero destino hallado en tus encantadores y trilladas palabras de caballero devenido en vulgar y ordinario.

Palabras repetidas para mil almas que construyeron mil sentimientos luego no correspondidos. Luego ridiculizados.

Luego culposos.

Luego monstruosos.

Hoy ausente de lagrimas miro el agrio pasado que escribí.

Así como vos no aprendes a no dañar, mi corazón no aprende a no dejarse engañar.

Y sufre.

Qué iguales somos.

El tiempo es distancia.

 

 

Perder las ganas.

No sé donde quedaron todas esas ganas que tenía de hacer cosas. Perdí el ánimo. Y perder el ánimo, es perder algo esencial y muy íntimo. La palabra ánimo, ánima, o alma. Perder las ganas se siente así, como perder el alma.

Perder el espíritu, la energía, el humor…el amor.

Es el vacío.

Ya nada me anima, ya nada me motiva a decir: “Sí quiero hacer eso, tengo ganas, voy a hacerlo!”, nada me parece lo suficientemente atractivo para prestarle atención, para dedicarle tiempo. Incluso escribir ésto no me causa la menor satisfacción. Estoy siendo impulsada por algo que es consecuencia de esa falta de ánimo. Aburrimiento.

Creo que padezco un encerramiento del ser tan poco notorio para terceros que solo puedo detectarlo yo.

Lo que no pierdo es el modo de expresión de los sentimientos.

Antes tenía ganas de todo. De hacer cosas, todo el tiempo, y muchas. Muchas a la vez. Perdí todo.

No hay motivación.

Y yo no creo ser la motivación suficiente para darme ánimo.

Me cansé de escribir sin ganas.

Olvido

En lo entero e infinito del olvido he grabado mil cosas y entre ellas tus recuerdos, de tus labios mal habidos, de tu espera ya siniestra. Y tus ojos finidos, tus angustias muertas, mis caricias en el aire y la ausencia de tus huellas.

Los besos fecundados en mis dulces ilusiones, las miradas perdidas en bastos atardeceres de anaranjados cielos, y el húmedo calor de las pieles en inviernos áridos. Tus sueños consumados, tu aroma insensato, y el susurro del viento enredándose en tu pelo.

La distancia de tus ojos al llegar mis pasos; la distancia de tu amor, la distancia de tus manos. Ese corazón helado que atrapó mis locuras, que engañó mis penas y colmó de pseudas verdades mis oídos.

Que tus dedos nunca me hallen en el simposio de tus desvelos, en la inquietud de tus miedos, en tus fétidas crueldades arribadas a mi pecho. Esta frente marchita de innobles memorias que marcan el dolor de los más tristes tormentos, de corazones ingratos y sentimientos abortados.

Todas tus cobardes y descabelladas maneras en las que tus palabras dieron a luz bellas esperanzas, que transformadas en demonios asesinaron almas.

Tu consuelo en la satisfacción del dolor ajeno. Tu consuelo en la mentira de una vida que no te dieron. Y en aquellos grises desbordes de melancolía, las lagrimas derramadas y tu insensible palabreria.

Las mas perfectas melodías de cruzar tu alma y la mia.

La muerte llegada un día, escrutando mis ultimas penas.

Hoy me desperté con mucho miedo, llorando, y si bien sabia que habia sido un mal sueño, no podía dejar la angustia a un lado, y me cercioré de que estuvieses bien, pero la angustia no se iba, simplemente, me nacía llorar, sentía miedo. El sueño, era casi nebuloso en mi mente, pero lloraba…

Algo estalló en tu ciudad, y pocos sobrevivieron, entre ellos, tu mamá. 

Llegó un paquete a casa, con un montón de recuerdos de la tuya, yo no lo sabia, pero ahora que lo pienso, era eso. Y me di cuenta que eran de tu familia porque había una foto de tu hermano ahí. Y era todo muy triste.

No tenia ninguna noticia de que realmente te haya pasado algo, y ya no sabia por que medio tomar conocimiento.

Luego me hallé en un lugar muy grande, como una playa de estacionamiento, no podía salir de ahí, y todo era tenebroso, gris, sucio, muerto. Caminando me tope con una feria de cosas viejas y usadas, y ahí la vi, era tu mamá, en un puesto de juegos, cosas antiguas, y fotos. Busque algo que me diga que era ella, pero, era ella. Me miró a los ojos, fijamente, y pensé “que linda que es, es ella” y aparté mi vista y seguí mi camino, sin animarme a preguntarle, como estabas vos, como estaban los demás, sin animarme a remover su dolor, no podía. Y seguí caminando y llegué a casa, donde nada importaba, donde todo era un desierto, sabiendo que no pude hacer nada, para salvarte, sabiendo que no tenía forma de saber qué te pasó. Desesperación y eterna angustia.

En el medio de mi pesadilla, se mezclaron otras historias, como una novia mia lesbiana, y otro lugar de entretenimiento como otra playa de estacionamiento, supongo.

Cosas raras, que no hacen a la pesadilla de no tenerte para poder cuidarte y estar tranquila de que nada ni nadie te va a hacer mal.

Pesadilla de no ser nadie en tu vida.

Por lo pronto, ya dejé de llorar.

Cuanto falta?

Cuanto falta para que tus labios dejen de ser mi objetivo?

Para que tus labios dejen de parecerme los mas dulces, suaves e irresistibles labios que mi boca haya, alguna vez, querido morder?

Falta mucho para dejar de tener estas ganas locas de acariciar tus manos blancas, puras, hermosas. Tu cara hermosa, tu cuerpo entero, tibio, mio. Falta mucho para dejar de soñar?

Soñar que te importo, que ocupo tu pensamiento, que… que ilusa, que quizás, haya despertado algún sentimiento mágico en tu cuerpo, en tu pecho, en tu corazón.

Cuando dejaré de sentir que sos la persona que quiero tener a mi lado? a quien quiero amar, a quien quiero cuidar, proteger del mundo y de si mismo.

Cuanto falta para que tus palabras eternamente bellas, dejen de ser eternas? Dejen de ser ecos en mi corazón.

Cuanto falta para que seas solo alguien mas, a quien quiero mucho, pero solo, alguien más. Que no toca lo mas profundo de mi amor.

Cuanto falta para no esperar más, ese abrazo que nunca fue?

Cuanto falta para que dejes de hacerme falta?

Si por querernos tanto, nos lastimamos mucho. Y si el miedo que tenemos no nos deja ser libres de nuestro sentir, si las lagrimas que causan tus acciones son tan desgarradoras, y las palabras que me brotan solo nacen del veneno, por qué habria de ser bueno, querernos tanto y lastimarnos asi?

Que del hueco de tu ausencia solo crezcan sombras que me abruman, que me tiñan de espanto y dolor.  Y no espero que me ames, ni que tengas consideración, cuando aprieto con mis garras tu infecto corazón.

De los terrores de mi alma, extraigo todo ese daño que te hago, que nos hago, por que es la herramienta mas cruel que encontré para alejarte de mi amor.

Si por quererte tanto, soy una obligación. Dejame que me escape, sin sufrir banal dolor. Que estas lagrimas ya no me limpian  ya no me sirven, y solo se asoman cuando pienso en que te voy a dejar ir como si no fueras nada, como si nunca hubieses existido, marcando en mi camino destinos que no hubiesen sido sin vos.

Lo que nunca fue, ya nunca será. Lo que nunca te di, nunca tendrás. Y aquello que simbólicamente tuviste de mi, y publicamente desprecias, del piso desparramado, una a una las esquirlas podré juntar.

Y no es que no te quiera. El tiempo es testigo de que sí. Pero si aprendi a lastimarte, es acá donde le pongo el fin.

Bien conozco el futuro, y se que es puro sufrir, llamaradas en el pecho, hasta que puedas salir y extrañarte tanto que me duela respirar, extrañarte tanto hasta dudar, extrañarte tanto hasta gritar tu nombre, de mi voz que nunca oirás.  De las llagas que me deje tu partida y luego sean cicatriz, construiré mi mayor trofeo por haberte querido asi.

Y nada mas, porque nada mas he tenido, solo ilusion, y esperarte venir.

Lamento haberte regalado mi corazón y que no lo hayas querido recibir.

Pesares, errores, de niña torpe. De inútil sentir. Uno no controla lo que pasa por aquí. Cuando tenga el manual de instrucciones de mi sentimientos aprenderé a decidir, de quien enamorarme, así evito las heridas de castigarnos asi.

Lamento haberme cruzado en tu camino, lamento que te hayas cruzado en el mio. Lamento tantas cosas, pero no lamento haberte querido. Aunque mi amor, para vos haya sido uno mas de tantos y una carga mas, de muchas.

Si por querernos tanto, nos lastimamos mucho, yo te libero de mi. Me entrego al olvido, a la amarga renuncia de un corazón perdido, me entrego al hastío de dejarte ir. Y no, no te des vuelta para verme sufrir.

 

 

 

 

 

‘Go then, there are other worlds than these’

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