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ROMANCE DEL ENAMORADO Y LA MUERTE


Un sueño soñaba anoche,   soñito del alma mía,
soñaba con mis amores,   que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora tan blanca,   muy más que la nieve fría.
—¿Por dónde has entrado, amor?   ¿Cómo has entrado, mi vida?
Las puertas están cerradas,   ventanas y celosías.
—No soy el amor, amante:  Soy la Muerte, Dios me envía.
—¡Ay, Muerte tan rigurosa,   déjame vivir un día!
—Un día no puede ser,   una hora tienes de vida.

Muy deprisa se calzaba,   más deprisa se vestía;
ya se va para la calle,   en donde su amor vivía.

—¡Ábreme la puerta, blanca,   ábreme la puerta, niña!
—¿Cómo te podré yo abrir   si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue al palacio,   mi madre no está dormida.
—Si no me abres esta noche,   ya no me abrirás, querida;
la Muerte me está buscando,   junto a ti vida sería.
—Vete bajo la ventana   donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda   para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare,   mis trenzas añadiría.

La fina seda se rompe;   la muerte que allí venía:
—Vamos, el enamorado,   que la hora ya está cumplida

Huyendo hacia la nada

Siguiendo el camino del vacío, me encuentro con alguien a quien había olvidado. Y no me gusta.

Austera se soslaya, no se apena, no se calla. Entiende de llantos, más ni una lágrima dejará caer. Ella, que no se deja atrapar.

En su mirada oscura no hay amor alguno. Todo consumido por arrabales masculinos.

Sobreviene a los duelos y se ahoga en los caminos. Se separa del afecto y se ríe del olvido.

Solo tiene una debilidad. Pero no la conoce.

Y que nadie se atreva.

Huyendo hacia la nada. Desiertos de desamor.

Convertirse en un cliché

Cuando menos lo esperas te das cuenta que solo sos una copia de una copia de una copia de la manipulación de alguien.

Una razón para satisfacer las necesidades de un tercero todo egoísta. Todo infausto.

Y uno al final siempre termina por sentirse un estúpido.

Y nada más.

Costumbre

Costumbre del vacío de estar solo. Costumbre de conocerse solo. Costumbre del desamor, la decepción, el fracaso, el rechazo, el dolor.

Costumbre es el llanto, que brota desde el pecho y filtra por los ojos. Costumbre de enterrar sentimientos que nadie dejó vivir.

Aveces resulta necesario llorar. Es costumbre la tristeza.

Los recuerdos se vuelven ecos, y la felicidad algo mítico. El amor…un agujero en el pecho.

Aprender a vivir en soledad.

Somos víctimas del tiempo. Ese mismo tiempo que nos ayuda a olvidar, y nos deja en el olvido.

Me he acostumbrado también a perderlo.

Somos víctimas de la esperanza y de las ilusiones.

Costumbre de la ausencia de terceros.

Costumbre de estar solo con uno mismo.

Vacío

Lo peor de la noches es el vacío

y además no saber con qué llenarlo

uno busca y no encuentra / ese revés

nos descubre que el tiempo está pasando

 

bajo el sol está verde en la mirada

no responde al azar y no pregunta

no le basta con las cinco vocales

y mucho menos con las siete dudas

 

lo vemos en la sombra del nogal

en las viejas cenizas y en el polvo

en las vacantes manos que no tocan

y en las nadas que antes fueron todo

 

vacío ni siquiera previsible

sin humo sin espuma y sin neblina

secreto de las formas / una brecha

que no conoce entrada ni salida

 

vacío de otro tiempo y de este tiempo

nos deja a expensas de la vieja suerte

ni siquiera creamos un vestigio

y quedamos vacíos para siempre

 

Mario Benedetti

Ojalá

Ojalá está después del horizonte
pero hay otro al alcance de la mano
cuando uno tiene ganas de ser alguien
y sueña con no estar equivocado

dice ojalá sin mirarse al espejo
para no entristecerse con motivo
sin mendigar lo que no se consigue
y tampoco dar algo por perdido

ojalá conquistemos la razón
en el escándalo de la conciencia
y ejerzamos el derecho a la vida
de ojos abiertos o sin darnos cuenta

ojalá que las muertes del camino
no se nos cicatricen en el alma
y armemos el futuro aunque sepamos
que el fin está en la puerta de la casa

ojalá que en el cándido arrabal
o en cualquier recoveco del otoño
más que confiado y menos que exigente
nos espere el amor / el generoso

Mario Benedetti

No me conoces

No me conoces si crees que me enamoro cada vez que una sonrisa de dulce caballero se aproxima a resplandecer mi corazón.

No me conoces si crees que te creo cuando me decis todo eso que ya repetiste en otros oídos tantas otras veces.

No me conoces si confundís mis celos con caprichos o pura ironía.

No me conoces si esperas todo de mi.

No me conoces, si pensas que para mi, todos son iguales.

No sabes nada de mis lagrimas.

No entendes nada de mis penas.

No tenés idea de cuánto duelen algunas simples palabras.

No me conocés si pensas que puedo esperar.

….que puedo esperarte…

No me conoces si crees que en lugar de corazón tengo una piedra. En lugar de amor, odio.

No me conocés si pensás que no me duele, darme cuenta que no sabés quién soy en verdad.

Al final, soy yo la que no te conocía si pensaba que vos me conocías.

 

 

Frágil

En la coraza del vacío me encuentro, frágil como no imaginarías.

Injusticia de sentimientos arrasados, frustrados, abortados.

Calumnias del olvido

costumbres del martirio.

Y vos, declarandome demonio de tus sospechas,

solapada en la oscuridad de tus quejas.

Si pudieses verme más allá, donde ni mis ojos llegan

descubrirías mis verdades, y las lagrimas que tus palabras insensatas me dejan.

Tan blanda como el agua, tan triste, casi mustia.

tan tierna que se asusta

si una palabra desconsiderada roza su endeble corazón.

Lo Que Necesito de Ti

No sabes cómo necesito tu voz;
necesito tus miradas
aquellas palabras que siempre me llenaban,
necesito tu paz interior;
necesito la luz de tus labios
! Ya no puedo… seguir así !
…Ya… No puedo
mi mente no quiere pensar
no puede pensar nada más que en ti.
Necesito la flor de tus manos
aquella paciencia de todos tus actos
con aquella justicia que me inspiras
para lo que siempre fue mi espina
mi fuente de vida se ha secado
con la fuerza del olvido…
me estoy quemando;
aquello que necesito ya lo he encontrado
pero aún !Te sigo extrañando!

 

Mario Benedetti

Un año.

Inconscientemente mi corazón lo sabía.

Me miro atrás en el tiempo y solo observo un camino de soledad y amor desangrado. Un desierto plagado de tristezas e ilusiones muertas.

Septiembre te dió mi amor. Y septiembre te lo quita.

Ese amor que tan bien rechazaste. Ese amor que se quedó así de chiquitito.

Así de atrofiado en las manos.

Así de lamentable en mis lágrimas.

Y no es que te haya esperado, no te esperé.

Pero una actitud fuera de mi propia decisión era extraña en mi.

Mi corazón se tomó la atribución de amarte y de alejarse cuando lo quiso.

Corazón atrevido que nunca consulta mi opinión.

Corazón austero que colecciona cicatrices como trofeos donde su unico valor, es saber a qué se enfrenta cuando no teme, y ama.

Un año de ilusiones. De verlas morir. Sacrificarse. Agonizar. Y renacer con un único y postrero destino hallado en tus encantadores y trilladas palabras de caballero devenido en vulgar y ordinario.

Palabras repetidas para mil almas que construyeron mil sentimientos luego no correspondidos. Luego ridiculizados.

Luego culposos.

Luego monstruosos.

Hoy ausente de lagrimas miro el agrio pasado que escribí.

Así como vos no aprendes a no dañar, mi corazón no aprende a no dejarse engañar.

Y sufre.

Qué iguales somos.

El tiempo es distancia.

 

 

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